Diez aforismos de Antoine de Rivarol

De Antoine de Rivarol (Bagnols-sur -Cèze, 1753) se ha dicho que “entretiene más que una novela y enseña mejor que un voluminoso tomo de ensayos”. Estos aforismos son una buena prueba de ello:

 

Las zarzas cubre el camino de la amistad cuando no se transita demasiado.

 

El deseo que habla y que grita es siempre torpe; es al deseo que calla al que debemos temer.

 

La memoria está siempre a las órdenes del corazón.

 

El silencio nunca ha traicionado a nadie.

 

Hay que matar al orgullo sin herirlo, pues si lo herimos no muere.

 

Nuestros defectos deberían proporcionarnos una cualidad: la indulgencia con los defectos de los demás.

 

Antes del acontecimiento la razón es inútil, y después, odiosa.

 

Se diría que hay en el diccionario ciertas palabras gastadas que esperan la llegada de un gran escritor para recobrar toda su energía.

 

¡Para amar suficiente hay que amar demasiado!

 

¿La eternidad? Sin duda me encantará; uno entra en ella tumbado.

 

Antoine de Rivarol. Pensamientos y Rivarolianas. Editorial Periférica, 2006.

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